Entrando en términos de contenido y narrativa de la historia de Ringu (ICHISE,T. 1998) nos enfrentamos a una gran cantidad de los paradigmas anteriormente mencionados, la película busca capturar y retratar aquellos puntos sensibles para la sociedad japonesa que, apropiando toda la historia de este país, sus tradiciones y su actual situación global, para crear la tensión y las situaciones que culturalmente causan terror dentro del publico japonés.
Es interesante ver como estos elementos paradigmáticos son retomados por la historia narrada en The ring (LEE, R. 2002) y en algunos casos son omitidos, gracias a lo que Nadler (Davies, C.H. y Nadler, J. 2009) llama descuento cultural, en otros pasados por alto y en otros alterados para ajustarse al público occidental.
La ruptura de la tradicional estructura familiar es uno de estos elementos; Ringu muestra una familia separada por el divorcio de los padres, en la cual el hijo sufre de un padre ausente y una madre que, intentando manejar sus diversas responsabilidades, se ha distanciado de su hijo. Balmain (2008) cita una escena particular de Ringu (2000) en la cual la cercanía del niño con su abuelo en un bote pescando, y la distancia con su madre que permanece en la orilla, recrea simbólicamente esta distancia familiar y ruptura que afecta fuertemente a la sociedad japonesa contemporánea.
Este elemento narrativo se mantiene en la adaptación estadounidense de la película, la desmembración de la estructura familiar clásica de padres e hijos en un hogar nuclear es una realidad a la cual se enfrenta también la sociedad americana, de manera similar a lo que ocurre en Japón, como respuesta a una crisis económica y de valores que causa la fragmentación de la familia como arquetipo o paradigma establecido en el cine de terror.
Otro ejemplo de esta negligencia e incluso violencia familiar es la utilización del arquetipo japonés tradicional de la mujer como víctima,
«In the figure of Sadako, Ring is utilising the wronged woman and/or vengeful yurei archetype of conventional Japanese horror. The brief glimpses of the past situate Sadako firmly as a victim of male opression and maternal reject.» (BALMAIN, 2008 Pp. 174)
Y es en el uso de este arquetipo en el cual la modernidad y la tradición confluyen puesto que desde la historia tradicional japonesa, la cual se puede ver reflejada en el personaje de Sadako, figura central de Ringu, la mujer ultrajada o dañada ha sido utilizada como en el cuento de Okiku.
Okiku es el paradigma de la figura de la mujer agraviada, es parte de una tradición japonesa que narra la historia de una joven que es cortejada por un hombre, ella rechaza sus avances ante lo cual éste esconde un plato de una serie de diez de gran valor familiar para la jóven, intentando coaccionarla para que acceda a convertirse en su amante. Al verse rechazado una vez más por la joven, el hombre la mata y lanza su cuerpo al fondo de un pozo. Tras lo cual se oye el fantasma de Okiku contando hasta nueve y luego emitiendo un chillido, con lo cual atormenta al hombre llevándolo a la locura o a la muerte según las versiones.
La versión americana parte también de este elemento en su interpretación de la historia, un fantasma femenino vengativo que pretende matar para resarcirse por la injusta forma de la que fue tratada en vida, este punto no es alterado ni omitido en la versión americana, es pasado por alto puesto que la venganza es un valor común a ambas culturas.
Otro punto de divergencia es el suicido de la madre de Sadako; en la versión original, Ringu, el suicidio de la mujer es algo de lo cual el público se entera a través de una visión que tiene el ex esposo de la protagonista, sin ver nunca el acto, dejando a la mente de la audiencia las razones y la forma en la cual sucede.
En la versión americana, en cambio, el suicidio de la mujer se muestra como parte del video que ven las personas antes de morir, y se presenta en una cámara subjetiva desde la perspectiva de la niña, presentándola así ante los ojos del público como la causante de la muerte de su madre, dándole una imagen más perversa y aterrorizante.
De la misma manera vemos como la visión sobre la percepción extra sensorial se toca de manera diferente en ambas películas; la japonesa menciona que, no es Sadako el único personaje con estos poderes, sino que el mismo ex esposo de la protagonista cuenta también con estas facultades. Es así como la película establece la percepción extra sensorial como un evento casi normal y común, demostrando una mayor aceptación social y disposición de la cultura japonesa a creer en eventos paranormales.
Mientras tanto, la versión americana omite los poderes del ex esposo de la protagonista y limita la percepción extra sensorial a Samara, la homologa occidental de Sadako, haciendo de la niña algo aún más excepcional y digno de causar terror,
Otros puntos de la historia que dejan claro el descuento cultural al que se ve sometido la película a la hora de hacer una extrapolación de la cultura japonesa a la cultura occidental, es la selección de los personajes de la historia; principalmente la aparición de los abuelos del niño en la versión japonesa, determinando de manera tan distintiva la historia, es finalmente el abuelo quién hace el sacrificio de morir por el niño para salvar su vida.
La versión americana, cancela de la historia a los personajes de la tercera edad, y trastoca todo lo que se refiere a ellos en la historia, dejando un reparto de personas exclusivamente jóvenes como protagonistas de la película, demostrando así una orientación hacia la preferencia de la juventud por parte de la sociedad americana, que no se encuentra en la cultura japonesa; mientras la película original habla a un público que reverencia a las personas mayores, el remake va dirigida a una sociedad occidental en la cual la vejez es percibida como una falla y no como algo digno de reverencia.
Este elemento altera también el final de la película que a su vez responde a una fuerte diferencia entre las culturas japonesa y occidental; precisamente a causa de los elementos políticos relacionados con la imposición de la democracia en el Japón imperialista, los comportamientos individuales y comunitarios reciben una fuerte diferenciación en cuanto a su valoración, aquella persona que pone su bienestar por encima del comunitario, o que consta de un fuerte sentido de individualismo es visto como un problema social en Japón.
Ringu, termina la maldición con el niño mostrando el video a su abuelo, quién miere sacrificándose por su nieto y acabando con el fantasma puesto que nadie más verá la cinta. De esta manera ese sentido de comunidad y de sacrificio por el bienestar de otros es exacerbado y presentado como un valor admirable y heroico en la película.
Al eliminar los personajes de la tercera edad de la película, el fin de la maldición se convierte de un acto no de sacrificio desinteresado por parte de un miembro de la familia que busca salvar al niño y al resto del mundo del fantasma, sino un acto individualista de la madre que descubre que la solución para salvar a su hijo es llevarlo a hacer una copia para que sea visto por otras.
La brecha cultural permite este radical cambio de la historia; en favor de la eliminación de los personajes viejos, se permite y acepta del personaje principal de la historia un acto de individualismo que potencialmente dañe a otras personas para salvar a su hijo, esta decisión de la mujer es entendida y aceptada por el público occidental, acostumbrado a esta conducta individual en su cotidianeidad.
Otro punto de oposición entre la película original y su versión americana, va más allá de la escogencia de los personajes o de su edad, se refiere directamente al carácter y la representación de género que se hace en las dos películas. El papel de la protagonista femenina en Ringu es altamente sumiso y obediente a su contraparte masculino, su ex esposo, quién domina por fuerza sobre ella.
En la versión americana, The ring, la protagonista es una mujer mucho más asertiva, y no toma un segundo plano ante su ex esposo; ella es quien lleva la investigación y participa activamente de la misma, y es ella quien finalmente resuelve la situación y descubre el cuerpo de Samara en el pozo.
Esta divergencia demuestra la diferencia de roles femeninos en un país arraigado a una dominancia masculina como lo es Japón y otro más liberal en términos de género como lo es Estados Unidos. Si bien la conducta mostrada por la protagonista femenina frente al maltrato de su ex esposo parece normal en la cultura japonesa, causaría en audiencias occidentales un rechazo hacia ambos personajes por lo cual la relación es alterada para ajustarse a la cultura occidental, especialmente norteamericana.
La visión de la tecnología como monstruo o asesino, reflejo de la visión japonesa de la occidentalización y de la entrada de la tecnología como un punto de conflicto y de horror es claramente expresado en Ringu originalmente y mantenido en The Ring, obviando el descuento cultural y simplemente dejando de lado el significado que tiene esta selección de detonante del terror.
Este elemento narrativo es un avance sobre la idea de confluencia entre lo tradicional y lo moderno, lo espiritual que es el fantasma y lo tecnológico que es el video, construyendo sobre un paradigma del terror japonés. Para la cultura japonesa, la tecnología representa el proceso de occidentalización que es rechazado o mejor, temido y contrastado constantemente con lo tradicional japonés. En el video de Ringu se encuentra esa confluencia de pasado y presente y la sensación de peligro ante la occidentalización que caracteriza a la cultura japonesa.