Luis Jose Salomon
Daniela Cortes
La sociedad de la información y
la diversidad cultural
El tema de la diversidad cultural no es un asunto novedoso y sin embargo se presenta como si lo fuera (Mattelar,2002). Existe una amnesia sobre el concepto del tema, el cual no sólo se remite a lo académico si no que trasciende a lo práctico, influyendo en decisiones como la selección de ítems y reglamentación en los tratados de temas culturales expuestos por organismos de regulación como la UNESCO.
En este fin de milenio, predomina la idea que hemos entrado en una nueva era histórica, la de la mundialización. Siendo así, se podría decir que desde que empezó la historia de los intercambios en el mundo, las culturas puras son una ilusión (Ferro, 1999). Un ejemplo puede ser la conquista de América, a continuación se presentaran tres razones que según algunos teólogos españoles ‘’justifican’’ esta toma del mundo:
1- Porque se sientan bases de la modernidad occidental, en su proyección universal. Para sustentar este postulado, los teólogos españoles, legitiman el derecho a la ‘’comunicación’’, es decir, el derecho a circular y propagar las ideas y el derecho a ejercer el comercio. Lo cual, podemos ver como dos premisas de lo que estuvo llamado a convertirse, durante el siglo XIX, en el derecho público internacional, fundamento de la ‘’comunidad de las naciones’’.
2- La relatividad de las culturas. Es decir que ninguna cultura permanece estable, si no que siempre tiende al cambio.
3- La hibridación de las culturas, engendrando así nuevas formas de configuración de los modos de resistencia: el mestizaje.
Por otro lado, para Tagore, no puede haber ‘’unión mundial libre, elástica y progresiva unidad compleja, basada en la diversidad’’, si no se reconoce el ‘’derecho de los pueblo de disponer de sí mismos’’. Por supuesto, esto no es lo que opina la sociedad de las naciones que se limita a adoptar la visión evolucionista de los pueblos colonizados como ‘’pueblos niños’’, y por tanto bajo tutela antes de ser adultos.
La UNESCO, organismo cuyo campo es la cultura, desde su creación en 1946, no le da un reconocimiento a la diversidad. Tanto así, que la única vía para salir del subdesarrollo, según ellos es el alineamiento con el modelo canónico de evolución de las grandes sociedades industriales. Y con esto, de una u otra forma se estaría exterminando con las culturas que utilizan o plantean otra forma de superación diferente a la industria o para hablar en términos más filosóficos ‘’la Ciencia’’. Al punto, que entre octubre de y noviembre del año 2001 en Paris, la UNESCO aprobó una ‘’Declaración universal sobre la diversidad cultural’’, en donde casi todos los objetivos están relacionados con la denominada ‘’Sociedad de la información’’, algunos de ellos son: fomentar la alfabetización digital y luchar contra la fractura digital. Pero estos puntos u objetivos funcionan de manera ilógica y desequilibrada si tenemos en cuenta que hay pueblos que ni siquiera tienen electricidad. De esta manera, surge la pregunta de: la cultura como un ‘’bien público común’’ ¿Una nueva utopía?
Se ha llegado a creer que la fomentación de la sociedad de la información es aquella esperanza sobre la cual se puede encontrar la salida de la pobreza, injustucia y violencia (Mattelart,2003), pero pese a esa creencia no se deben dejar a un lado aquellos factores importantes que están involucrados activamente en la construcción de la sociedad de la información y en la lucha en contra de la fractura digital, factores como diferencias económicas, sociales y claro está culturales.
Pese que hay organismos que han ayudado y se han involucrado de manera activa y consecutiva en la ayuda a la fomentación de la alfabetización digital como es el caso del Banco Mundial el cual “ desarrolla desde 1995 un programa que permite el acceso de los rezagados a la llamada sociedad global de la información” (Matterlart, 2003,pg123) se debe tener en cuenta que no es solo llevar una cierta cantidad de computadores a aquellos lugar subdesarrollados digitalmente sino que tal como no lo dice Matterlart (2003,pg128) se deben implatar políticas públicas que permitan que la población pueda construir y reconstruir alrededor de estos nuevos artefactos de comunicación (a la vez de que los convine con los antiguos) reservorios de conocimiento que se ajusten a sus nececidades y esteén en consonancia con sus culturas. Aceptar la necesidad de promover el desarrollo de infraestructura puede servir como punto de partida, pero la sola satisfacción de carencia de acceso, gracias a las infrastructuras, sirve como salida comercial para los operadores y no como programa para el desarrollo (Mansilloa,2005,pg228).
También debemos reconocer que para evitar esa fractura digital o como muchos los llaman la brecha digital no solo es necesario generar una propuesta de desarrollo sino que se debe distinguir entre la ponderación necesaria de las carencias que la brecha quiere indicar y las necesidades reales de cualquier grupo humano (Mansilla,2005).
Un medio o una organización que ha sido esencial en esta búsqueda de la no fractura digital es la UNESCO la cual a organizado varias reuniones encontrad de la “fractura digital” basada en una “info-ética” en donde ha propuesto a los estados miembros un conjunto de recomendaciones sobre el uso del multilinguismo (Matterlart,2003) ya que como es entendió para todos las redes de información al igual que los procesos sociales, económicos, políticos y culturales han generado cambios agigantados debido a la globalización, “los medios en su conjunto –prosigue el mensaje-no solamente son medios para la difusión de las ideas, sino que pueden y deben ser también instrumentos al servicio de un mundo más justo y solidario” (www.aciprensa.com) haciendo énfasis en las redes de información y los medios de comunicación como es el caso del Internet ”están modificando el rostro mismo de la comunicación y tal vez ésta es una maravillosa ocasíon para rediseñarlo y hacer más visibles, como decía mi venerado predecesor Juan Pablo II, las líneas esenciales e irrenunciables de la verdad sobre la persona humana”, debemos realizarnos una pregunta ¿hasta que punto esa información llega a toda la población mundial? O simplemente llega a ciertos sectores.
Para finalizar debemos concluir que las redes de información están avanzado cada vez de una manera mas acelerda sin tener en cuenta la evolución de ciertos países, por cual se puede decir que esta sociedad e información no es un medio adecuado que nos lleve a la obtención de la justicia ya que es poco democrática en donde solo un grupo pequeño las crea y la gran cantidad del mundo las recibe, volviéndose seres pasivos en la construcción de las redes de información y dejándole así a unos pocos que tiene el poder tanto político, social y económico que desarrollen esta información.
Bibliografía:
Katz, J. y Rice, R. (2002). Consecuencias sociales del uso de internet. (pp. 57 -68). Barcelona; Editorial UOC.
Mattelart, A. (2003). Geopolítica de la cultura. (pp. 126-157). Bogotá D.C. : Ediciones desde abajo.
Mansilla, E. (2005). Senderos que se bifurcan, Dilemas y retos de la sociedad de la información. (pp. 217-228). Lima; Fondo editorial de la Pontificada Universidad Católica del Perú.
Toro, C. Y Izquierdo, I. (2005). Experiencia de traducción, Refleciones desde la práctica traductura. (pp. 31-33). Publicaciones de la universidad de Jaume.
Unesco, (2000) Rapport mondial sur la culture, París, Ediciones Unesco.
Webgrafía:
Aciprensa, 2010, sitio web “ Aciprensa.com”, consultado el 3 /10 /2010. URL: http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=19822.